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4 ETAPA TAN TAN A ASSA A AKKA A IMITECK A TATA

Comentarios de Josep Ricos. www.4xquad.net

Que vamos a decir de Marruecos...
Es la tercera edición en la que Centre Motor, Quads Manresa y 4xquad participan como promotores.
Un nuevo recorrido, record de asistencia y la misma aventura de cada año. Esto es lo que, anticipadamente, sabíamos sobre este “TOUR MARROC 2004”. En el “briefing” del día 20 de Noviembre, realizado en unas preciosas cavas de St. Sadurni d’Anoia, lo anunciamos: “- Va a ser un recorrido inédito que nos llevará hasta las playas del Atlántico, en el sur de Marruecos y nos devolverá a Ouarzazate cruzando el desierto y pasando por la mítica ciudad de Zagora.”
Los 41 participantes, animados y con ganas de aventura estuvieron atentos a las palabras de la organización y a las de los médicos, que en todo momento advirtieron de los peligros de África y nos aconsejaron sobre las precauciones que debíamos tener en cuenta. La mejor precaución era, sin duda, el auto control y evitar los accidentes. Era difícil. La pequeña avioneta que nos debía dejar en suelo Marroquí estaba repleta de “quadtreros” con ganas de dar gas y liberarse de las preocupaciones cotidianas.
Aunque este precioso continente nos ofrezca un paisaje inigualable, unas sensaciones especiales y haga realidad la dicha que dice que “el que pisa por primera vez Africa no puede escaparse del retorno”, admitiremos que otro de los objetivos de los participantes era dar gas por sus espectaculares pistas. Recuerdo que en la edición anterior, esas excesivas ganas, al principio, y el cansancio en la última etapa nos pasó factura. Hubo siete accidentados. Por suerte, ninguno con lesiones graves.
Este año ha habido cuatro y no hemos tenido tanta suerte. Un saludo a los Jordi Pedró, Jaume Bernabeu, Xavi Ribas y Miquel Sabaté que se habrán recuperado ya en casa.

PRIMERAS ETAPAS DE PIEDRAS.
Poco tuvo que ver con lo que esperábamos. La tradicional primera etapa, tranquila, sin excesivo esfuerzo físico y de pocos kilómetros se convirtió en un suplicio para algunos. El kilometraje no fue exagerado pero el ritmo de algunos grupos y las pistas pedregosas, machaconas, nos dieron una primera lección.
Durante la tarde mas de lo mismo, o sea, mas piedras, mas pista con “Queds” secos y, eso sí, un paisaje fabuloso de montañas salvajes con formas caprichosas y bonitos pueblos que se depositaban encima de los WP de nuestros GPS. Fantástico. Mientras duró. El sol a media altura se apoderaba de nuestros ojos y nos impedía, no solo ver el paisaje, sino también la propia pista por donde circulábamos. Antes de esconderse detrás de las secas colinas disparaba intensos rayos de luz, los cuales, provocaron algún que otro susto. Estos, sin consecuencias.
Quizá eso, la visión del paisaje y por supuesto la mala suerte, fueron los causantes de las dos primeras bajas de la expedición. Tanto Jordi como Xavi vieron el quad “patas arriba”, el primero con “menor mala suerte”, en los dos casos se acabó la excursión.
La llegada a Tata por carretera fue de noche, para muchos. La cena, charla y los que estaban de más humor tomaron una de las escasas cervezas que se encuentran en los hoteles.
El de Tata fue quizá el hotel menos atractivo, correcto pero poco vistoso. Dispusimos de él durante dos días distintos, uno de bajada y otro de subida.
A las 9 de la mañana emprendíamos la marcha hacia Guelmime para empezar el gran bucle de tres días por la zona suroeste de Marruecos. El paisaje fue aburrido en los primeros kilómetros pero después, bordeando una pequeña y única colina colocada al lado de la carretera principal, se abrió un espectáculo de pistas paralelas, anchas, desérticas, rapidísimas, adornadas con colas de polvo que soltaban nuestros neumáticos y que daban color a un horizonte plano y azul.
Después de una hora de estrujar el motor las pistas se fueron uniendo, apareció un nuevo suelo pedregoso, después mas pista, después la comida de campaña, después un trozo de carretera, después mas piedras, después nos quedamos sin gasolina (no todos), después se hizo de noche, después llegamos a la ciudad de Guelmime y después … aún nos quedaban 60 km de pistas, que no os puedo decir como eran porque no veíamos ni torta.
Fue una etapa agotadora y dura. Finalizó el día con el mal sabor de boca de una rodilla rota, la de Jaime júnior, que se cayó del quad de mala manera.


MAR I DESIERTO.
La salida desde Bou-Jerif fue espectacular. En su modo y en su forma. Dejamos atrás las jaimas y el curioso fuerte donde pasamos la noche, y los 38 quads tuvieron que detenerse sin casi haber cubierto 30 km. Teníamos delante nuestro el balcón mas grande que nunca imaginamos y a nuestros pies el Atlántico. Estuvimos un buen rato sin el casco disfrutando del viento marino, del olor del océano salvaje y del sonido de las olas.
La bajada hasta la playa fue a través de un caminito sinuoso que solo tenía salida en las horas de marea baja. Fue entonces cuando nuestros ATV se recrearon refrescándose las ruedas después de dos días de castigo pedregoso. 40 km de playa nos separaban de la desembocadura del Qued Draa, punto en el cual nuestro GPS nos decía: “foto y a la izquierda”.
Nunca había dado tanto de si 40 km en línea recta. Fue de lo más excitante. Será difícil olvidar la sensación de cruzar la “plage blange” manchada por una alfombra de langostas muertas que encontraron su fin al no poder cruzar el mar e invadir las islas canarias. Por encima, a poco mas de un metro de nuestros cascos, volaban los centenares de gaviotas que se iban levantando a medida que avanzaba el ruido de nuestros quads. Tuvimos que ir sorteando los desechos del océano entre los cuales se encontraban cráneos de grandes cetáceos, delfines muertos o algún que otro barco hundido en la arena. En uno de ellos, que dibujaba una silueta oxidada al final de la playa, fue donde se hicieron la mayoría de las fotos.
La ruta nos dirigía hacia el interior de un cañón de piedras y agua. Fue difícil la salida de él pero al final la destreza de los quads al trialear hizo que llegáramos a un singular cementerio de carros de combate, usados y abandonados por los soldados españoles durante la guerra del Sahara. En una antigua garita de vigilancia, un solitario soldado marroquí nos invitó a té.
La tarde nos llevó hasta un bonito hotel a pocos kilómetros de la carretera a Tan-Tan. Las averías hicieron acto de presencia y Pere tuvo algún que otro imprevisto, uno de ellos le “premió” con un buen susto al quedarse su coche de asistencia metido en un gran agujero, en medio de ningún sitio a las 2 de la madrugada. Para los organizadores aquella fue una noche difícil y larga, que repercutió en la siguiente etapa. No hubo mas remedio que realizarla por carretera. Eran demasiados los contratiempos y el riesgo de aventurarse sin ninguna asistencia.

ETAPA REINA
Después del retorno al hotel de Tata y la paliza de asfalto del día anterior, esta etapa nos deparaba sorpresas.
Salimos tarde, tuvimos que esperar la repesca nocturna de algún quad averiado, pero al final todos los sanos pudimos montarnos a lomos de nuestros quads, incluso Raúl que ponía de nuevo su 660 R en marcha.
La comida nos esperaba al lado de un río, posiblemente por la cantidad de agua debió ser el Draa. Lo conseguimos cruzar, no sin antes golpear las piedras con las barrigas de nuestros aparatos. El agua salpicada y las huellas de las ruedas nos dirigían hacia el este, hacia el desierto, hacia el gran lago seco, hacia el Iriki.
Los continuos y largos caminos de tierra fina se alternaban con las grandes planicies de desierto. Volvimos a repostar, esta vez no podíamos fallar, seria complicado quedarse perdido y sin gasolina de allí en adelante. La llegada a los 45 km de diámetro del inmenso lago Iriki se hizo esperar pero llegó de forma contundente. El horizonte en forma de espejo parecía inalcanzable. El suelo, en trozos embarrado, parecía querer frenar el quad y apoderarse de nosotros. Por suerte los motores ofrecieron resistencia y siguieron empujando hasta conseguir llegar a las dunas. Todos. Bueno todos no, Carlos se desvió en un gran río de arena. Fue a parar a un pequeño poblado nómada después de hacer uso de toda la gasolina que tenia en sus depósitos auxiliares. No tenía GPS. Pasó la noche con ellos. Seguro que la recordará durante toda su vida.
El “vivouac” que la organización preparó en medio de las dunas fue de ensueño. Enmoquetado con originales alfombras bereberes, con jaimas de puro lujo, mesas adornadas y cubertería de plata. La comida deliciosa. Solo faltaba que saliera agua caliente de las duchas de campaña, que así fue ! Un grupo de nativos nos ofrecieron sus bailes alrededor del fuego, que junto con el apreciado whisky se encargó de culminar esa preciosa noche de acampada bajo las estrellas.
Una jornada increíble con un magnífico final. Solo un susto. El del accidente de Miquel que nos tuvo en tensión durante unos largos minutos.

DE VISITA A ZAGORA, LA PUERTA DEL DESIERTO.
Zagora es paso obligado. Después de jugar sobre las dunas, hacer la consiguiente foto y filmar parte del DVD que cada miembro de la expedición tendrá como recuerdo, salimos escaladamente hacia ese destino.
Dejamos, en parte, la zona más inhóspita de Marruecos para ir enlazando pequeños pueblos y finalmente alcanzar el gran canal que lleva el agua desde Zagora hacia el sur. Siguiendo el canal y las aisladas extensiones de palmeras llegamos a la “puerta del desierto”. Fueron unos escasos 180 km que los realizamos en pocas horas. El mejor hotel nos esperaba, la visita al barrio judío y finalmente las compras en la casa de Hamid formaban parte del ritual. También los chavales, maestros en todo, te ofrecen sus servicios. Bajo sus ropas sucias y sus manos agrietadas se esconde un espíritu de buscavidas y de comerciante. Nos limpiaron los filtros de los quads, nos repararon algún pinchazo, nos soldaron alguna parrilla, nos fabricaron pequeños ATV en madera de palmera y en definitiva, creo que nos cobraron lo que quisieron y nos “llevaron al huerto”. Pero esto nos gusta y a ellos también.
Pudimos relajarnos y ver como la excursión se iba acabando. Solo quedaba una etapa que, en principio parecía de trámite.
Pero tuvo su encanto. Por la mañana volvimos a encadenar pueblecitos a las veras de ríos y rieras. Pasamos por pequeñas aldeas donde las mujeres lavaban la ropa arrodilladas en la losa mojada, donde las niñas llevan a sus hermanos, bebes, a lomos como sacos, donde el medio único de transporte son los burritos y donde se mezclaban casas de cemento con ruinas sin tejado, seguramente habitadas por los mas pobres.
Marruecos es, sobretodo, estremecedor. Incluso los que ya llevamos años visitando el país no dejamos de impresionarnos.
Visitar África en quad es una de las sensaciones que uno nunca olvida. Por la condición como piloto y por la condición humana.
El pequeño avión nos trasladó de nuevo a Málaga. La cena, el último hotel, y los sorteos de accesorios de algún colaborador de la travesía fueron no mÁs que una anécdota.




4 ETAPA TAN TAN A ASSA A AKKA A IMITECK A TATA

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